Hemiparesia Infantil

El objetivo de este blog dar a conocer nuestra experiencia como padres de un niño que nació con una hemiparesia izquierda, por si puede ayudar a otros padres que pasen por la misma situación.
En el blog vamos contando las distintas terapias que hemos aplicado a nuestro hijo, y que creemos que pueden ser de interés para otros niños.
En la parte izquierda del blog están las páginas del blog, en las que vamos contando toda nuestra historia clasificada según la edad que iba teniendo el niño. Todos los nuevos Artículos, además de estar en la página "Artículos Recientes", también los copiamos en las páginas clasificadas según la edad, para que quede de una forma mas ordenada en función de la edad del niño.

GESTIÓN DEL COMPORTAMIENTO DE LOS NIÑOS


GESTIÓN DEL COMPORTAMIENTO DE LOS NIÑOS

La mayoría de los padres, con una de las principales dificultades que se encuentran, es que no saben como conseguir que su hijo haga los ejercicios. Además del cansancio que produce hacer la rehabilitación a nuestros propios hijos, esa lucha constante para que hagan los ejercicios, nos desgasta psicológicamente muchísimo.
Los niños tienen una tendencia natural a estar midiéndonos continuamente, hasta llevarnos al límite de nuestras fuerzas, para intentar hacer lo que ellos quieren.
Pero es nuestra obligación no ceder ante sus pretensiones. Hay que ser firmes pero tranquilos, no perder los nervios. Es fácil de decir, pero muy difícil de hacer.
Para conseguir que nuestros hijos hagan los ejercicios, tenemos que mantener un difícil equilibrio entre cariño y disciplina.
Creo que para hacer una rehabilitación muy intensiva, que es el camino que nosotros hemos elegido, es necesario que nuestros hijos tengan muy claro cual es la jerarquía en nuestra casa, “quien manda en casa”. No se las veces que les habré repetido a mis hijos la frase “se hace lo que dice papá”. Si los niños tienen claro que se va a hacer lo que nosotros decimos, y que no vamos a ceder, al final nos terminarán obedeciendo. Y a medio y largo plazo, es mejor para todos porque el desgaste psicológico familiar será menor, y porque conseguiremos que el niño haga los ejercicios que necesita por su bien.
Pero a la vez, también hay que darles muchos besos y ser cariñoso con ellos.

BICICLETA MARZO 2014


BICICLETA MARZO 2014

El 9 de marzo del 2014 fue un día muy feliz. Llevábamos muchos meses practicando y entrenando para que mi hijo pudiese montar en bici, y ya lo hacía perfectamente como cualquier otro niño. Ese día por la mañana fue la primera vez que quedamos con unos amigos del colegio de mi hijo para que jugasen juntos y montasen en bicicleta. Los padres nos sentamos en la terraza de un bar a tomar el aperitivo y los niños jugaban al lado. Da una felicidad enorme ver como tu hijo juega con el resto de niños en igualdad de condiciones. Después de tantos años de lucha, se estaban viendo los resultados. Es otro de esos momentos muy felices que tenemos los padres de niños con hemiparesia cuando consiguen algún logro. Incluso algún niño de su clase aún no sabe montar en bicicleta de dos ruedas, y el se siente muy orgulloso y “muy mayor”de si poder hacerlo.

LA IMPORTANCIA DE LA FUERZA DE VOLUNTAD Y LA CONSTANCIA


LA IMPORTANCIA DE LA FUERZA DE VOLUNTAD Y LA CONSTANCIA

Si ya hemos interiorizado y asumido que nosotros como padres somos los que debemos convertirnos en los rehabilitadores de nuestros hijos, la siguiente pregunta sería ¿cómo lo hacemos?.
Por nuestra experiencia, lo único realmente necesario es “querer hacerlo”, tener la voluntad de hacerlo.
Si estamos convencidos que es el único camino que podemos seguir y que debemos seguir, este convencimiento nos dará la fuerza de voluntad necesaria para conseguirlo.
En realidad lo único que necesitamos es fuerza de voluntad, mucho trabajo y constancia.
El resto, si tenemos esa fuerza de voluntad, se puede aprender. Creo que cualquier padre, aunque no tenga ningún conocimiento sobre medicina o fisioterapia puede aprender lo necesario para rehabilitar a su propio hijo.
Los ejercicios, terapias, masajes, estiramientos, etc, todo eso se puede aprender sin ningún problema. Incluso aunque no hayas ido nunca a la escuela, se puede aprender.
Eso si, es necesario que un buen profesional te lo enseñe, y te diga como aplicarlo a tu hijo, y que pautas debes seguir.
Pero esa es la parte mas fácil de la rehabilitación. El aprender los conocimientos teóricos es realmente fácil porque los ejercicios que debemos hacer con nuestros hijos, son muy fáciles y muchos son juegos.
La parte difícil de la rehabilitación es mantener la constancia y el trabajo diario, y el equilibrio entre cariño y exigencia que tenemos que mantener con nuestros hijos.

BICICLETA


BICICLETA

El domingo 27 de octubre de 2013 por la mañana salimos a dar un paseo en bicicleta, y fue la primera vez que mi hijo hizo un kilómetro de distancia el solo sin tener que ayudarle en ningún momento. Fue otro de esos momentos de felicidad muy grande. Aún necesitaba una pequeña ayuda para arrancar, pero el resto lo hacía el solo, incluso era capaz de frenar y pararse el solo.
Comenzamos con la bici con solo 2 ruedas en septiembre de 2012, y a pesar de que en pocos días consiguió ir el solo, yo le notaba muy inseguro. Hubo un día que tuvo un accidente y se cayó, y cogió un poco de miedo. Así que decidí ir poco a poco.
Le iba soltando a ratos, pero cuando notaba que se ponía nervioso por algo, le sujetaba para que no se cayese. Así estuvimos un año, hasta que se fue sintiendo cada vez mas seguro, y en octubre de 2013, consiguió ir el totalmente solo, de forma muy estable y controlada, como cualquier otro niño.
Cada niño, es de una forma, y probablemente hay niños mas valientes que hubiesen tardado menos tiempo, pero mi hijo es muy prudente, y con él era mejor ir poco a poco, cada niño necesita su tiempo para conseguir esa seguridad.
Ya he comentado alguna otra vez que desde que le compramos su primera bici, le quité el freno de la mano derecha, para obligarle a que frenase con la mano izquierda afectada. Hemos estado así casi 3 años, para que cogiese el hábito de frenar también con su mano izquierda.
Antes de que fuese totalmente sólo con la bici, le volví a poner los dos frenos para darle mas seguridad al frenar, pero diciéndole que tenía que usar los dos frenos a la vez. Actualmente mi hijo tiene ya el hábito adquirido de frenar con las dos manos a la vez.

STEPPER


STEPPER

En diciembre de 2012 le compramos a mi hijo un stepper. Lo usamos una vez a la semana para el fortalecimiento de las piernas. Su uso tiene que ser limitado, y no lo puede usar el niño solo, hay que estar con el y corregirle para que no sea contraproducente y adquiera patrones incorrectos de movimiento.

VERANO Y VACACIONES 2013



VERANO Y VACACIONES 2013

En el verano del 2013, nos fuimos de vacaciones una semana entera a la playa sin hacer nada de rehabilitación. Fue la primera vez que nos tomamos tantos días libres. Mi hijo tenía ya 5 años y era necesario un poco un cambio de aires. Además durante todo ese verano, hicimos un poco menos de rehabilitación que el verano anterior. En una semana solo hacíamos rehabilitación por la mañana y por la tarde, uno o dos días a la semana. Los otros días de la semana solo hacíamos rehabilitación la mitad del día, o por la mañana o por la tarde, y el resto del día libre. Es cierto, que en el tiempo libre, intentábamos hacer actividades físicas, pero que fuesen juegos, y el niño lo viese como tiempo libre, y no como una rehabilitación: montar en bicicleta, jugar en la piscina, jugar al tenis con restricción, jugar en el jardín con restricción, etc.
Creemos que es muy importante los primeros años hacer una rehabilitación muy intensiva, pero a medida que el niño vaya creciendo, ir modificando esa rehabilitación, integrar mas juegos, bicicleta, natación, tenis, etc y dar mas tiempo libre al niño. Pero para conseguir todo eso, hay que hacer un trabajo muy duro durante los años anteriores, para que el niño esté preparado físicamente para poder realizar correctamente todos esos juegos y deportes.

DAFOS – FÉRULAS ORTOPÉDICAS



DAFOS – FÉRULAS ORTOPÉDICAS

Las férulas ortopédicas es otro aspecto muy importante para nuestros niños. Nosotros hemos conocido profesionales (médicos, fisioterapeutas, etc) que están a favor y otros que están en contra de su uso.
Como siempre que hablo de estos temas, creo que los médicos aplican las mismas estrategias de rehabilitación para todos los niños, les ven en una revisión de 15 minutos, y muchas veces deciden que hay que hacer con el niño sin casi conocerle.

Por eso es tan importante que los padres estemos muy bien formados e informados sobre la hemiparesia de nuestros hijos, porque si un médico dice que es mejor no ponerle una férula, y por ejemplo un fisioterapeuta nos dice que según su opinión es mejor ponérsela, al final seremos nosotros quien tome la decisión de si hay que ponérsela o no. Y este tipo de decisiones se dan continuamente con nuestros hijos.
Ese es otro de los objetivos de CLIREM, asesorar a los padres y ayudarles a tomar esas decisiones con nuestra experiencia y conocimientos, pero al final, la decisión sobre que hay que hacer, y la responsabilidad es de los padres.

Contaré dos anécdotas personales que nos ocurrieron sobre férulas.

Férula nocturna de mano - La primera férula nocturna para la mano que le hicieron a mi hijo en el hospital Gregario Marañón era muy buena, porque colocaba perfectamente el pulgar en su sitio, la mano tenía muy buena posición anatómica y era cómoda para el niño (estaba acolchada). Pero se le quedó pequeña, y tuvimos que conseguir otra nueva.
Ya nos habíamos cambiado al hospital Niño Jesús, y allí no hacían férulas ellos, pero nos recomendaron una ortopedia con la que trabajaban siempre y que teóricamente eran muy profesionales.
Fuimos, pagamos 180 euros, le cogieron moldes y esperamos. Cuando nos la estregaron, enseguida nos dimos cuenta que eso no era lo que queríamos. Mi hijo tenía que separar el pulgar, y esa férula se lo posicionaba casi debajo de la mano, en lugar de abierto como a 45 grados casi a la misma altura de la palma de la mano, que era como debía estar, y como estaba con la férula que ya le quedaba pequeña.
Además esta férula era de una pésima calidad. De plástico duro sin acolchar. Llegaba casi hasta el codo e inmovilizaba la muñeca, y en mi hijo no era necesario, y resultaba muy incómoda para dormir. Incluso habían puesto la parte de los velcros que mas pinchan (mas ásperos) hacia el lado de la mano del niño y le molestaba mucho. Que decepción tuvimos, que falta de profesionalidad, hacen férulas como el que hace tornillos. Casi fabrican en cadena sin pararse a mirar las particularidades de cada niño.
Los de la ortopedia me dijeron que ellos habían hecho lo que ponía el médico en el informe, y que reclamase al médico, pero no íbamos a esperar 4 o 5 meses a la próxima cita con el médico, usando una férula que nosotros estábamos convencidos que no era buena.
Afortunadamente por los contactos de mi mujer que es médico, conseguimos que nos hiciesen otra férula en un centro de atención temprana. Les explicamos muy clarito lo que queríamos, pero los resultados fueron parecidos, el pulgar estaba debajo de la palma de la mano. Estos al menos no ponían la parte del velcro que hace daño hacia la mano del niño.
Buscamos y preguntamos por dos o tres ortopedias mas con resultados parecidos. Yo siempre les llevaba de modelo la férula que teníamos, hecha en el hospital Gregorio Marañon, pero todos me decían que ellos no podían hacer algo igual. A mi me parecía increíble y sorprendente, que llevando un modelo ya hecho, no fuesen capaces de copiarlo en pleno siglo XXI.
Nosotros afortunadamente teníamos una férula muy bien hecha. A veces pienso que tuvimos mucha suerte porque tuvimos una referencia de como debía ser una férula bien hecha, porque si desde el primer momento, nos hubiesen mandado a todas esas ortopedias, hubiésemos pensado que era lo normal y nos hubiésemos conformado.
Ante tanta mediocridad, decidimos como casi siempre, tirar por la calle del medio: hacer la férula nosotros mismos. Cuanta energía y tiempo perdido en investigar, buscar materiales e información sobre como hacer férulas, pero al final lo conseguimos.

Dafo en el pie – Al poco tiempo de que mi hijo comenzase a andar, se hizo evidente que necesitaba férulas en los pies, para que no los torciese. Después de hablarlo bastante con nuestro fisioterapeuta, y pensarlo mucho, decidimos ponerle férulas en los dos pies, y esta ha sido otra de las decisiones que hemos tomado poco convencionales.
Hemos conocido niños, a los que sus médicos les han aconsejado no poner férulas en los pies. Otros dicen férula en el pie afectado y una plantilla en el otro. Otros médicos opinan que férula en el pie afectado y ninguna plantilla en el otro. En fin esto es un caos, no hay un criterio único, y en el medio estamos los padres, con nuestras dudas, y no sabemos que decisión tomar.
Muchas veces en lugar de solucionarnos problemas, nos dan mas problemas. Bueno eso es si, te molestas, te informas y pides segundas, terceras o cuartas opiniones. Si te conformas con lo que dice el único médico al que conoces, te crees que es lo único que existe y que debe ser así, pues no hay dudas, pero cada vez los padres estamos mejor informados, y sabemos que no hay verdades absolutas.
Nuestro médico nos aconsejó, ponerle férula en el pie afectado, y nada en el otro, porque eso es lo normal, lo que se hace siempre en estos casos.
Nosotros sin embargo, hemos tenido una actitud muy crítica, y no nos hemos conformado con lo que se hace siempre. Hemos comprado férulas de todo tipo (altas, bajas, flexibles, rígidas), y hemos  evaluado y valorado la forma de andar de nuestro hijo con todas las opciones posibles, grabándolo en vídeo y analizándolo minuciosamente. Y después de todo ese trabajo, hemos llegado a la conclusión, que en el caso de nuestro hijo, y de momento, en esta etapa de su vida, de la forma que mejor anda es con dos férulas en los pies. Mas adelante ya veremos, como va evolucionando, cada niño necesita una atención individualizada, incluso el mismo niño, con el paso del tiempo puede necesitar distintas soluciones.
Como anécdota diré que en la revisión con la médico rehabilitadora en abril de 2013, se quedó asombrada de lo bien que andaba mi hijo, y nos preguntó cómo se nos había ocurrido la idea de ponerle dos Dafos, y que quería hacerle un estudio de la marcha para evaluar esos progresos. Ni que decir tiene, que ya habíamos ido muchas otras veces con dos férulas, y le han hecho ya dos estudios de la marcha anteriores, pero ella no se acordaba. No es la culpa de esa doctora, es el sistema médico en general (que en nuestra familia conocemos perfectamente), que no está diseñado para dedicar mucho tiempo a cada paciente y tratarlo de forma individualizada, no hay tiempo. Hay una consulta, y luego otra, y otra,  y se aplican soluciones estándar para casi todos los pacientes.
En los otros dos estudios de la marcha que le hicieron a mi hijo, perdimos dos mañanas, mucho tiempo de espera, el niño pasando frio en calzoncillos mucho tiempo, y al final nadie analiza, ni valora esos resultados, ni se toma un tiempo para adoptar medidas correctoras individualizadas. No hay tiempo.
Nosotros hacemos nuestros propios estudios de la marcha en casa, y valoramos que medidas correctoras podemos adoptar para corregir patrones de movimiento incorrectos.